
domingo, 4 de julio de 2010
Hitch 22, de Christopher Hitchens

martes, 22 de junio de 2010
Cartas de un estoico, de Lucio Anneo Seneca
Han pasado algunas semanas desde el ultimo post. Disculpas a la legión de seguidores, cuyos mensajes preguntando por mi estado de salud agradezco :)viernes, 21 de mayo de 2010
La casa de Lúculo, de Julio Camba

martes, 18 de mayo de 2010
King Harald's Saga, de Snorri Sturluson

sábado, 15 de mayo de 2010
The art instinct, de Dennis Dutton

domingo, 2 de mayo de 2010
Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo

Clásico del pensamiento sociológico, entre los pilares de una disciplina que se puede definir como articuladora de otras de mayor enjundia. En este pequeño libro se pasa de la abrumadora erudición histórica al puro dato estadístico e incluso a la teoría económica sin el menor temor, con una vocación de conocimiento total irreparablemente perdida durante el siglo pasado desde que se publico.
Impresiona, acostumbrado como está uno a la ligereza inconsecuente del panfleto mediático o al brillo momentáneo del ingenio vacuo, la estructura del libro, su -como diríamos hoy- standard de calidad en cuanto al fundamento de todo cuanto explica o teoriza.
Esto se traduce a veces en cierta ilegibilidad por lo copioso de la documentación y por el propio tema, que no es exactamente luminoso.
lunes, 19 de abril de 2010
Millenium, de Tom Holland

Libro que se disfruta de principio a fin por lo atractivo del periodo, pero sobre todo porque la narración es brillante, como cabe esperar de la mejor tradición inglesa. El foco se va moviendo todo a lo ancho de la Europa cristiana (o a punto de convertirse en tal), más menos entre los anos 900 y 1100. Puede parecer forzado el hito cronológico, pero tiene sentido en cuanto la fecha en si misma dio pábulo a todo tipo de especulación escatológica. La tesis es sugestiva: la sucesiva disgregación de los imperios cristianos en pequeños estados va fortaleciendo la única empresa con vocación ecuménica: la Iglesia, de manera que, a poco de empezado el segundo milenio, Europa queda más fragmentada políticamente que nunca pero al mismo tiempo unida irreversiblemente por el cristianismo. Aunque en las apretadas 400 paginas cabe mucho más: la relacion de los diversos Papas con los Emperadores cristianos, la creación del Reich o Imperio de Occidente, la ostentación del califato de Cordoba y varias decenas de argumentos mas. Y todo contado irreprochablemente, con gran claridad y elegancia. Muy recomendable.
viernes, 2 de abril de 2010
Troppo Vero, de Andrés Trapiello

Ultima entrega (la numero 16!!) de una de las aventuras literarias más singulares que conozco: el Salón de pasos perdidos, de Andrés Trapiello. No busquemos en ella novedades respecto a las anteriores, acaso en algún punto se le nota más el alejamiento del diario puro y deja mayor espacio para la novelería más convencional.
Los elementos son los de siempre: el diario comienza el día de Ano Nuevo en su casa del campo extremeño y termina el día 31 de Diciembre, esta vez, faltando a la costumbre, en Madrid. En medio reflexiones, pequeñas cotidianidades, los inevitables cotilleos literarios donde las iniciales cada vez ocultan menos, y todo lo que quepa en 800 paginas -800 páginas anuales, cabe recordar- hilvanadas por algunos elementos comunes que, para qué negarlo, enganchan. No es un libro, como el resto de la serie -de los que he leído, que serán 7 u 8-, que permanezca en el recuerdo por sus ideas ni por la anécdota, que habitualmente es pequeña y digamos, japonesa por tenue. Me temo que la fama se la ha ganado más por el puro cotilleo. Por qué entonces, pasados unos meses, te empiezas a preguntar cuando saldrá el siguiente volumen? No estoy seguro, pero creo que es por la lengua. Lo mejor de lejos es la escritura limpia, donde las palabras encuentran su lugar preciso. En ocasiones cuenta pequeñas historias de 2 o 3 páginas que se convierten gracias a ese castellano casi olvidado, que sonara a chino a la mayoría de los periodistas y redactores de noticias -y que decir de los politicos-, en relatos realmente hermosos. Agradeces encontrarte a lo largo del camino con palabras que ignorabas como lubricán, tuero, esquero, acabalar...que parecen rescatadas de algún baúl a medio camino del vertedero y que, al menos durante 5 minutos, recuperan su antigua función. Con esa manera de escribir, hasta las abundantes miserias de escritores, críticos y artistas en general molestan menos.
domingo, 21 de marzo de 2010
Engines of logic, Martin Davis (2000)

Libro de divulgación que se lee en general con placer e interés. Me gusta el enfoque: a través de las biografiás de los principales lógicos de la historia -desde Leibniz hasta Turing- va explicando de manera progresiva todo el concepto matemático en que se basa la computación moderna. Quizá la parte biográfica sea mas floja por académica, como si por ser matemático evitara adentrarse en la especulación o el dibujo algo mas vistoso (decisión cuya prudencia alabo, pocas cosas mas ridículas que algún científico metido a poeta).
En cambio me parece muy interesante el mensaje que mas insistente, y es la relación entre lógica y computación, algo que se suele sobrentender pero que si se piensa detenidamente causa extrañeza y algo de vértigo. Otra virtud indirecta del libro ha sido remitirme a uno de mis fracasos mas conspicuos como lector: Godel, Escher, Bach, de Douglas Hofstadter, que no pude terminar por incapacidad para comprenderlo, a pesar de intuir en el algunas de las ideas mas alucinantes sobre la mente y los sistemas complejo en general. Habrá que hacer otro intento.
domingo, 14 de marzo de 2010
Cuentos imprescindibles, de Chejov
No soy un lector asiduo de cuentos o relatos. Lo mismo puedo decir de la poesía. Si tengo que elegir, en ambos géneros prefiero la tradición anónima o folclórica que la literaria. Una teoría defiende que la pervivencia de la ficción se debe a que es un medio de conocimiento inmediato. Nos resultaría complicado separar lo que hemos aprendido en nuestra experiencia vital de lo que hemos leído, o incluso de lo que nos han contado, todo cuenta para formar nuestra visión del mundo. Un cuento clásico es una cápsula de información sobre personas y lugares que viaja de generación en generación por su utilidad más que por su belleza. Por eso el cuento literario nace con una ambición a priori excesiva, y por eso en mi opinión resultan fallidos con mucha frecuencia. Chejov es de los pocos cuentistas a quienes releo de vez en cuando. También tiene relatos flojos, o intrascendentes, pero en sus mejores momentos consigue que por tu cabeza pase fugazmente un sentimiento de comprensión que se extiende mucho mas allá de las habitualmente pálidas tramas y de los personajes anodinos.
Se dice que la piedra de toque de un clásico pasa por su relectura, y con Chejov en mi caso se da completamente. Cada vez que releo alguna colección de sus cuentos descubro nuevas perspectivas en relatos que otra vez me parecieron ramplones. En ésta creo por fin haber apreciado la potencia desoladora de unos de los mas famosos: El pabellón numero 6, y he descubierto uno de sus cuentos tempranos más deslumbrantes: Champagne, donde, en un alarde que luego va a ser imitado prodigamente, se detiene en el preámbulo pero elude contar el hecho principal. Otro que no había leído antes y me ha parecido alucinante: Por asuntos del servicio, donde creo ver un antecedente de un relato mucho más conocido: Los muertos, de James Joyce.
Cuentos imprescindibles, De Bolsillo, prólogo de Richard Ford